Buenos Aires: fundación

Fundación de la primera Casa de Buenos Aires

ALABADO SEA EL SMO. SACRAMENTO
PROVINCIA DE SAN JOSÉ – RCA. ARGENTINA

  • Fundada el 25 de Noviembre de 1910. Calle Traway 2539. Flores
  • Trasladada el 14 de Octubre de 1914 a la calle Araoz n°2689.
  • Trasladada en el mes de Septiembre de 1919 a la calle Cabildo.
  • Trasladada el 26 de Noviembre de 1920 a la calle Potosí n° 4023.
  • Clausurada el 31 de Diciembre de 1987.

Primera Fundacón FloresLa fundación de la Casa de Buenos Aires, fue pedida por una Comisión de Señoras, aconsejadas del Rdo.Padre Anselmo María Aguilar I.S., las que pusieron por intercesora a la Irma. Sra. Infanta Isabel de Borbón, cuando visitó la Argentina por las fiestas del Centenario, con empeño de que en aquel mismo año, se inaugurara un Asilo – Taller, dedicado al Divino Corazón, para jóvenes menesterosas o extraviadas.
Insistió la Sra. Presidenta, María Luisa Reboredo, escribiendo a la Rma. Madre Superiora General, con las Sritas. María Magdalena Bereterbide, María Avalle y demás, siempre en la idea de que al encargarse de la dirección del Asilo las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo y de la Caridad, fuese según lo prescrito por la Venerable Madre Sacramento, cuya vida habían leído con entusiasmo; y como propusieron aceptables condiciones, se las complació, apresurando la venida.
Llamó la Rma. Madre María Guadalupe de Jesús, Superiora General, para hacer Ejercicios Espirituales, a la Rda. Madre Maria Pura, Hermana Georgia de Jesús, Hermana Fidela del Sacramento, Hermana Fernandina de la Cruz, Hermana Veremunda de San José y Hermana Sinforosa de San José y a la Hija de Casa Pilar, destinadas a atravesar los mares, para fundar en la Argentina; así, con ellas confortadas, fuera menos costoso el sacrificio del alejamiento.
La bondadosa Madre General, quiso que algunas pasasen por Zaragoza el 28 de Octubre, para despedirse de la Sma. Virgen del Pilar, en nombre de todas, reuniéndose al día siguiente con S.R. en la estación, para continuar a Barcelona, acompañando y despidiendo en el mismo Vapor, a sus caras hijas, el 3 de Noviembre de 1910. A las 4 de la tarde, salió del Puerto el Trasatlántico “Patricio Satrústegui” muy recomendadas las viajeras, al Sr.Capitán, Padre Capellán, Rvdo. Padre Visitador de los Capuchinos, Ángel Villaba, Don Manuel de Encio, Mayordomo del Vapor. Fueron atendidas y consideradas admirablemente, teniendo la suerte de oír cada día varias Misas, confesar y comulgar.

Después del consiguiente mareo, pasados tres días, llegando a Málaga, vinieron a reunirse otras tres Hermanas, con las que se forma la Comunidad de seis; y una Hija de Casa. En Cádiz las visitó la familia de Hermana María Rafaela y otras personas. En Canarias, el 9 hizo escala el Vapor, asimismo en Montevideo el 24, donde visitó la sanidad a los pasajeros, que felizmente no encontraron ningún enfermo.
Allí en Montevideo, corrió el rumor de que preparaban en Buenos Aires un alboroto, por causa del mitin que hubo para no recibir a los Padres Jesuitas expulsados de Portugal, por cuyo motivo, desembarcaron en aquel Puerto algunos Frailes Capuchinos, y personas que querían huir del tumulto. Nada agradable se esperaba a la llegada; pero Dios guardó a sus Adoratrices, sufriendo únicamente las burlas y silbidos que dio la chusma, al ver Religiosas, ya que se chasquearon, no conociendo a los treinta y tres Padres Jesuitas, que venían de seglares.
Como el Vapor entró a precaución mas pronto que de costumbre, a las diez de la mañana, del día 25 de Noviembre de 1910, no llegaron a tiempo del desembarco las Señoras; pero no faltó un Señor encargado del Rdo. Padre Aguilar, el abogado Doctor Nicanor G. De Nevares, quien muy finamente subió al Vapor a buscar a las Madres, teniendo prevenidos los coches, acompañándolas a casa de la Sra. Presidente, recibiéndolas con tanto cariño y delicadeza, que decían no le importaba ya morirse, habiendo conseguido lo que tantos años deseó.
Por teléfono fue avisado a todas; entretanto, pasaron un rato a la Capilla, (por vivir esta Señora con unas Religiosas) dando gracias a Dios Nuestro Señor, por el feliz arribo y buena acogida que les hicieron. Al poco rato se fueron reuniendo algunas Señoras de la Comisión, con las que fueron las Madres y Hermanas a casa de la Sra. Concepción Reboredo de Roca, allí iban llegando las restantes, regocijándose de verlas entres ellas, por lo que se felicitaban.
Primera Fundación FloresLuego pensaron en presentarlas al Sr. Arzobispo, prepararon varios coches, colocándose algunas Señoras con otras tantas Religiosas, así en comitiva, llegaron al Palacio Arzobispal, donde con la mayor benevolencia, las atendió S.S.I enterándose de nuestra misión y de las cartas de recomendación que traían del Emmo. Sr. Cardenal Vives, Protector del Instituto, de la Rma. Madre Superiora General, etc. Tan complaciente estuvo, que él mismo las enseñó el Palacio, e hizo que unos pajaritos artificiales, cantaran por medio de un resorte para darles la bienvenida: con su bendición, salieron muy animadas para trabajan en Argentina.
Después de ver la Catedral, volvieron a casa de la Sra. de Roca, hermana de la Presidenta, donde tenían preparado un exquisito refresco. Hicieron tomar asiento en el sitio de preferencia de la Rda. Madre Pura, queriendo eximirse la Sra. Presidenta, que a tantos ruegos de la primera, hubieron de ser las dos. Terminado se dirigieron al Colegio del Salvador, residencia de los Padres Jesuitas, para conocer al Rdo. Padre Anselmo María Aguilar, por cuya indicación se venía. Gran satisfacción tuvo el buen Padre y también las Madres. Luego, a saludar al Padre Juan Cherta, Director de la Comisión de Señoras, y últimamente continuó la marcha en dirección a Flores, calle Traway n°2539, donde tenían preparada con tanto entusiasmo, la mansión para Su Divina Majestad, Esclavas Adoratrices y acogidas, que en titulado Asilo del Divino Corazón, se habían de refugiar. Era ya la caída de la tarde, cuando entraban en ese recinto, y de él, les dieron la posesión las Señoras. La impresión no es para descrita. Venían en la idea de encontrarse con una casucha, semejante al Portalillo de Belén, y entran en una especie de quinta, restaurada, y tan pintado todo. Lo primero que admiraron fue la Capillita, que nada faltaba en ella, desde los vasos sagrados, custodia, ornamentos y demás, nuevo y de buena clase; velas de cera para un año, armonium, un armario – cajonera magnífico: en fin, todo cuanto se podía desear. Viendo que almas tan fervorosas en este País de la indiferencia, habían pensado en alhajar así la Casa del Señor, acudieron a sus ojos las lágrimas de agradecimiento, al ver que secundaban los deseos de la enamorada del Sacramento, nuestra Venerable Madre Fundadora. Acompañadas de las Señoras, recorrieron las demás dependencias, encontrando las camas hechas por las misma, con el mayor afecto, sin permitir el que las sirvientas les ayudase, privándolas del gusto de preparar el descanso a las Hijas de Madre Sacramento. La despensa completamente surtida, cocina y demás, hasta en las mas mínima cosa pensaron tan finas Señoras. Llegó ya la hora de despedirse, y para complemento, ya que al día siguiente habían de empezar a comprar, lo del gasto diario, la Sra. Presidenta y Srita. Tesorera, entregaron doscientos pesos. Queda para servir la suculenta cena y en lo que se pudiera precisar de recados, una muchacha de confianza y un quintero para guardarnos y cuidar los jardines.
Sumamente agradecidas a las Señoras, quedaron instaladas en esta Casita, y las Señoras, no menos contentas, fuéronse a las suyas.
Al encontrarnos, dicen, solitas en un nuevo mundo, población y albergue, hubo momentos de mudo lenguaje entre nosotras, terminando por estrecharnos en fraternal abrazo, dispuestas a pasar en unión y caridad, tanto las alegrías como las penas que en los sucesivo pudieran ocurrirnos: así, en aquellos momentos de emoción y generosa oferta, lo prometimos a Dios Nuestro Señor.
Tranquilamente se pasó la noche del 25 de Noviembre, empleando el 26 en hacernos cargo de todo, adquirir los equipajes y recibir algunas visitas. El domingo 27 oímos Misa en el Hospital, que está cerca, los restantes en las Mercedarias; pero el Sr. Arzobispo, muy pronto, nos hizo la gracia de nombrar Capellán a un Sacerdote ejemplarísimo, que vino en el mismo viaje que nosotras, Sr. Don Julián Ocerín, Vasco-francés.

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A los tres días, o sea el 29, nos sorprendió el Sr. Arzobispo con su Visita a las 8 de la mañana, se hizo cargo de todo y solo estuvo unos momentos: bendijo la Capilla e imágenes y concedió permiso para celebrar la Santa Misa, como se verificó desde el día 1° de Diciembre, jueves. Ya que diariamente se celebraba el Santo Sacrificio, no tuvo inconveniente el Sr. Arzobispo que quedara Reservado el Santísimo Sacramento, el día 7 después de la Misa, que fue de gran regocijo para esta pequeña Comunidad el tener en su compañía al Rey de los Reyes.
El día 8, festividad de la Inmaculada Concepción, de nueve a doce de la mañana, se tuvo la primera función con el Señor Manifiesto, para mas solemnizar tan gran día.
Dos días después vino a visitarnos el P. Ángel Villaba Definidor de los Padre Capuchinos, con él nos confesamos igualmente que en el Vapor, otra vez con el P. Anselmo Aguilar, hasta que a los quince días, fue nombrado para Confesor Ordinario el Rdo. Padre Superior de los Padres Mercedarios.
Continuamos ordenando las cositas, equipajes que iban llegando, escribir extensamente a Ntra. Rma. Madre Superiora General y recibiendo visitas, hasta el día señalado para la inauguración, que fue el 10 Nuestra Señora de Loreta; pero el Sr. Arzobispo, por tener que asistir al entierro de un Ministro, se trasladó al día siguiente 11 de Diciembre. Invitaron las Sras. por medio de tarjeta. A las tres de la tarde era la hora señalada; hubo gran concurrencia, vino el Sr. Arzobispo con sus familiares, el Sr. Cura Vicario de San José de Flores, Rdo. P. Juan Chorta, S.I. Padre Capellán de la Casa y algún otro Sacerdote. Primeramente S.S. Iltma. bendijo el Asilo, luego se expuso a S.D.M, rezáronse algunas preces, plática alusiva al acto, Te Deum y Reserva del Santísimo. Después en el jardín la Sra. Secretaria, leyó el Acta, que fue firmada por todos los asistentes. Concluidas estas ceremonias, pasaron a tomar el refresco, que de antemano se había preparado, sirviendo los empleados de la confitería.
A los pocos días, vino a visitarnos el Rdo. P. Anselmo Aguilar, y nos habló de una Señora que deseaba fundar un Asilo semejante a los nuestros, y para hablar sobre ellos, como estaba enferma, era preciso fuésemos a su casa; así lo hicimos, acompañándonos en su automóvil la Srita. Maria Avalle y Magdalena Bereterbide. Para tratar en secreto el asunto, quiso la Señora entrase solamente la Rda. Madre Superiora en su habitación. Explicó por extenso su idea, que era en un todo semejante a la Obra de nuestro Instituto: enseñó los planos del edificio en construcción, y quiso para mayor seguridad nuestra, hablásemos con Mons. I. Perazo Vicario General, y Director de la Asociación “Damas del Taller de Providencia” que así se titula aquella Comisión. Vimos a dicho Señor, que dio muy buena acogida, gustándole fuesen nuestras Hermanas, las que se encargasen de la dirección cuando estuviese terminado el edificio. Todo se comunicó a la Rma. Madre Supra. General.
El día 17 de Diciembre quiso la Sra. Presidenta María Luisa Reboredo, la acompañásemos para visitar y conocer a la Sra. Maria Jáuregui de Pradere, donante de esta Casa, a la vez que indicarle de adquirir otro terreno contiguo, para cuando conviniere ampliar el edificio, tan agradable y atentamente nos recibió, que accedió enseguida; a los ocho días, ya lo había comprado: mide cuarenta varas por diez, por la calle Sud América tiene este terreno la entrada.
El día de la Noche Buena, hubo Misa cantada, asistiendo algunas personas, que con la Comunidad, éramos diez y ocho. El Niño Jesús para el Belén, lo regaló el Sr. D.Juan B. Majó.
El 31 de Diciembre se recibió la primera Colegiala, recomendada de la Sra. María Jáuregui de Pradere, se le puso por nombre María Luján, por tener esta advocación la Sma. Virgen, Patrona de Argentina.
Año 1991.- No bien había transcurrido un mes, cuando se presentó la Sra. Luisa Reboredo con unos escritos, dejándolos para que nos enterásemos: revelaban estos la idea que persigue hace cuarenta años la buena Señora, de amparar a las jóvenes que estén en cinta, para que por afrentarles la deshonra, no comentan infanticidios. De esta sección pretendía nos encargásemos nosotras, cosa tan contraria a las Reglas del Instituto. Sufrió un desencanto al oír que nunca jamás nos hemos ocupado de asunto tan impropio de Religiosas. Desde aquella hora, cambio completamente, no solo la presidenta, sin que también algunas Señoras de la Comisión, que comprendieron entonces el error en que estaban después de habernos hecho venir desde España, quería ya como desentenderse, a pesar de que el Sr. Arzobispo, ya les advirtió antes de que viniésemos, que esa obra no era nuestra, ni permitiría hubiera Hermanas al frente de un Asilo de esa naturaleza. Como olvidando esto, insistiera la presidenta, algunas Señoras se retiraron de la Comisión, particularmente las jóvenes, que nada les honraba mezclarse en negocios tan indecorosos para niñas.
Desde aquel entonces, hubo no poco que sufrir; empezó a quejarse de los gastos, cercenándolos continuamente. Al quintero le rebajó bastante el suelo, las cosas mas necesarias no quería se comprasen: únicamente los comestibles de primera necesidad; ropas y demás, de ningún modo, siempre con el fin de que rompiésemos con ella, ya que no podíamos dedicarnos a lo que era su ideal. Gracias a que las Sritas. María Avalle y María Bereterbide, aun fuera de la Comisión, continuamente nos visitaban y protegían, una con abundantes provisiones, y la otra, proporcionando suscripciones: asimismo la Sra. de D.Ruiz Díaz, que aun pertenece a la Comisión, nos anima a no desmayar. Con frecuencia enviaba regalos, y hasta por su cuenta, pagó el viaje al Santuario de Nuestra Señora de Luján; que por cierto le desaprobaron el obsequio, diciendo podía haber empleado esa plata en beneficio del fondo de la Comisión.
El Sr. D. Gonzalo Sáenz (español, riojano) propuso dirigir en favor del Asilo, una Solicitud al Concejo Deliberante para obtener un donativo de veinte mil pesos, con el fin de ampliar el edificio, o bien una subvención que ayudara a sufragar los gastos de la Casa: tenía la seguridad de conseguirlo, ya que le estaba obligada aquella Corporación, por los importantes favores que dicho Señor tiene dispensados. A esta oferta, se negó la Sra. presidenta, objetando que se dá derecho al Gobierno, cuando de él se reciben donaciones, para inmiscuirse en el régimen de la Casa.
En Marzo se presentó el Sacerdote Sr. Don José Larger, que al principio nos visitó y dio una limosnita para la lámpara del Santísimo, hablándonos de que nos convenía hacer una pieza para comedor de las muchachas. Conoce muy a la Sra. María Luisa, y que estando con su idea, no gastaría un centavo: él lo pagaba si costaba poco, y así lo hizo. La tercera vez que nos vio, indicó de un terreno por Flores, Floresta o Villa Devoto, que lo vendieran arregladito, que él buscaría quien lo comprase, para nosotras edificar.
Con la Presidenta, cada mes pasábamos un mal rato, para la aprobación de las cuentas, y cuando venía con la Tesorera, era mayúsculo, nada encontraban bien, con las cuatro o cinco asiladas, y algunas de ellas tontas, quería se ganase de labor para cubrir los gastos. Aumentaba la acritud y deseaban dijésemos no queríamos continuar. En esto, una de las reuniones dispusieron fuese en el Asilo, para que asistiera la Rda. Madre Superiora. Volvió a expresar la Presidenta, que no completábamos su obra, por no encargarnos de las muchachas que a ella tanto la interesaban, y que gastábamos tanto y cuanto. Se les contestó que respecto al gasto, no podían quejarse, por salir a sesenta y cinco centavos, cuando el mas pobre trabajador, gasta un peso diario, solamente en comer. El insistir en que a nuestro cuidado estén las jóvenes a quienes quiere favorecer, hubiera hecho presente a la Superiora General su pensamiento, y no teníamos necesidad de tantos gastos ni sacrificios, que nos es bien penoso, y no es juego de niños atravesar los mares toda una Comunidad: Pensasen bien, que a esas pobres muchachas ya hay lugares especiales para ellas, o también alguna persona seglar puede muy bien hacerse cargo, estando nosotras para ampararlas, después que estén bien. De esa manera, tienen protección las primeras; pero no las segundas, o sea la generalidad de las extraviadas, y no es pequeña labor la que con éstas se hace. Ya lo comprende la Presidenta; pero se obceca ante el ideal que según dice, persigue.
En Mayo volvió a visitarnos el Sr. Larger diciendo que no nos molestásemos en buscar terreno, pues él sabía de una Señora que haría la donación de una cuadra o manzana de terreno con algunas condiciones; nunca quiso decir a punto fijo dónde, ni quien era; esto nos chocó, y que no siempre decía lo mismo, tan pronto venía entusiasmado, como parecía cosa muerta, sin dar ninguna noticia. Su afán era el que mandaran dinero de España para empeza manejar todo él, y algunas cosas tan raras, que daba qué pensar, viéndonos obligadas a consultar a personas que bien lo conocía, aconsejándonos no nos comprometiésemos en nada con él que lo menos posible relacionásemos ni consultásemos; por nosotras mismas iría todo mejor. Nos aclaró quién y cómo era la Señora donante del terreno, que fuésemos a verla, y entendiéndonos con ella, ganaríamos mucho.
Como la propuesta que hizo el Sr. González Sáenz para obtener algún donativo del Concejo Deliberante, no fue aceptada por las Señoras, se le ocurrió a la Sra. Isabel Briones, esposa del mencionado Señor, y que nos aprecia de vera, hacer una gira, acompañándonos ella en su automóvil, para visitar algunas Señoras principales de la Capital, con el fin de dar a conocer el Instituto, labores que se hacen, etc.; varias encontramos en casa, y nos recibieron muy bien, otras estaban fuera: a ésta demos una carta o relación. Conseguimos algunas suscripciones, limosnas, trescientos pesos, enviando una Señora devota del Santísimo, cien velas para el alumbrado.
En ocho meses no vino al Asilo la Sra. Presidenta, no por esto ella dejaba de mandarnos recados que molestaban, y salíamos que a unos y otros, contaba su desazón, porque nuestra obra no era la suya y había de gastar plata.
El 14 de Noviembre tuvieron las Señoras reunión, y precipitadamente, sin atender al disgusto que proporcionaban, determinaron cambiar el Capellán, para pagar menos; ya de noche, recibimos un telegrama, diciendo: “Desde el quince, tendrán otro Capellán, comuníquenselo y denle gracias”. Nos causó impresión, y gran sorpresa al Sr. Don Julián de Ocerín, que tan fervorosa y puntualmente cumplió su encargo de Capellán, por espacio de un año. Contestamos inmediatamente por carta a la Presidenta, que nosotras e manera tan dura y desagradable, no teníamos valor de despedir a una persona digna, sin otro motivo que la economía: era mas propio se lo comunicase la Comisión, de palabra o por escrito. Entendieron el mal papel que hacían y se callaron hasta terminar el mes, que fue la Presidenta a tratar el asunto, ofreciéndole la mezquindad de cincuenta pesos, con la obligación de aplicar quince Misas. Aceptó dicho Señor con la idea de hacer intero (pag.11) sus combinaciones, y cuando todo tuvo arreglado, él mismo buscó el que había de sustituirle. Esto se consiguió mediante la intervención del Rdo. S.Cherta, que avisado por nosotras, de la ligereza que habían cometido las Señoras, desaprobó su proceder, que ignoraba por completo, y procuró intervenir para que el Sr. Capellán quedara en buen lugar.
En esta tesitura, optamos por visitar, como para pedir consejo, a la Sra. María Jáuregui de Prádere. Gustosa nos recibió y haciéndose cargo de todo, se puso de nuestra parte, alentándonos a continuar con la Obra tan grande de nuestra hermosa misión, la del Instituto de la Madre Sacramento, que nos armásemos de paciencia, que por nosotras no quedara; despedirnos, no lo harían sin participárselo a ella, y esto, no lo permitiría; tampoco que sufriéramos ninguna necesidad, que en todo caso estaba ella dispuesta a favorecernos; pero no quería mezclarse con la Presidenta, ni que conociese estaba en buena armonía con nosotras.
Mucho nos extrañó que después de lo que venía sucediendo, que el 25 de Noviembre, aniversario de nuestra llegada a la Argentina, mandaran las Señoras como obsequio, a la hora de comer, una magnifica tarta de almendra: anunciaron que vendría la Comisión a visitarnos; pero hubo tormenta a última hora, viniendo solo la Presidenta y Tesorera, que asistieron a la función de Manifiesto en acción de gracias.
En el tiempo que iba transcurriendo desde que pidieron la segunda fundación, hubo alternativas; ya por la enfermedad de la Sra. Cornelia Rodríguez de Arámburu Presidenta de aquella Comisión; por falta de dinero para continuar las obras y últimamente el Rdo. P.Aguilar, formó empeño en que se encargasen las Madres Carmelitas Terciarias donde tiene una sobrina, con el fin de facilitarles Casa en Buenos Aires. Serios y grandes disgustos pasamos con la insistencia, primeramente de que habíamos de dejar esta Casa, y después, no querer tomásemos la otra: fueron éstas, pruebas un tanto duras, mezclándose persona que se interesó para nuestra venida de España, y luego, como si todo se hubiera olvidado.
Desde Mayo, algunas visitas nos hacía el Sr. Larger, cada vez presentando mayores dificultades para obtener el terreno, diciéndonos que la donante, exigida Capilla pública, Escuela de Niñas y que se había de edificar en el término de cuatro años. Con el fin de aclarar esto, nos determinamos ir a visitar a la Señora Dámasa Zelaya de Saavedra, pidiéndole hora, y nos contestó muy atenta, que cualquier día de dos a cinco de la tarde. Aprovechamos al siguiente de su santo, el 12 de Diciembre, habiéndole felicitado el anterior por tarjeta.
Tan fina, sencilla y virtuosa Señora, nos dio pie para conversar como en familia. Al agradecerle la donación nos ofrece de la manzana de terreno, en Villa Urquiza, valuado en doscientos veinte mil pesos, decía “no hago nada, porque Dios me lo ha dado, y suyo es”. Al querer aclarar las proposiciones y trabas que ponía el Sacerdote ya mencionado, preguntando a la Señora con qué condiciones hacía el donativo, contestó: “ninguna pongo a Vds., el que regala, no ha de exigir nada, únicamente para que edifiquen uno de sus Colegios, y puedan libremente trabajar en bien de tantas desamparadas, sin estar sujetas a Comisiones. Nos enseñó la magnífica casa, suntuosa Capilla, ornamentos, reliquias y hasta los jardines; no pudiendo eximirnos de tomar el te, que en el país se acostumbra.
El 18 de Diciembre, con motivo de emitir sus votos Hermana Fernandina de la Cruz, hubo función solemne, asistiendo numerosa y selecta concurrencia, entre los que se encontraba la Sra. María Jáuregui de Pradére. Predicó el Rdo. P Luis Lusilla J.C. de María, muy entusiasta y conocedor del Instituto, aprovechando  este tan buena ocasión, para poner de relieve la gran obra del Instituto fundado por la Venerable Madre Sacramento, lo mucho que prospera y lo floreciente que está en la observancia, causando con ello gran consuelo al Sumo Pontífice, Emm. Cardenal Protector, y cuantos Prelados tienen en su Diócesis una Comunidad de Adoratrices.
A primeros de Febrero de 1912 tomó posesión de su cargo el nuevo Capellán Rdo. Sr. D. Antonio Álvarez Manrique, respetable Sacerdote y ejemplar Párroco, que ejerció seis años de Capellán en el Hospital de apestado de la Capital.
Habiendo manifestado a la Sra. de Saavedra el deseo de ver el terreno de Villa Urquiza, se ofrecieron ellas mismas para acompañarnos, y el 24 de Febrero, vinieron a buscarnos con su automóvil, llevándonos a la Chacra donde la familia pasa el verano. Allí, además de esta magnifica posesión, contiguo a ella, poseen ochenta manzanas de terreno, de las que nos dieron a elegir, una donde mas nos gustase. Muy complacidas las hijas y nietos, contentísimos todos de tenernos pronto vecinas. Después igualmente nos acompañaron a Casa, gozosísimas de que la estuviésemos nosotras: son muy finas y piadosas.
En Marzo, después de mil dificultades, todo por falta de plata, convinieron las Sras. de la Comisión, Damas del Taller de la Providencia, con su Director Mons. Perrazo, podían venir las Hermanas para encargarse del Asilo Santa Celina, en el mes de Mayo 1912 a pesar de estar aun sin amueblar; pero era tal el deseo de vernos mas Adoratrices en Argentina, que aceptamos, insistiendo con la Rma. Madre Superiora General, abreviase el tiempo, y las mandara tan pronto como recibiese la solicitud.
En Mayor hubo una de tantas propuestas de economía por al Sra. de Reboredo, Presidenta, y no sabiendo qué suprimir, determinó la Comisión fuera el quintero, dejándole uicamente el terreno por si algo podía producir, con la obligación de dar a la Casa verdura, que su mujer nos hiciera los recados, y por la noche si algo ocurría, pudiéramos echar mano de ambos. Como solo le dieron tres días para buscarse trabajo, como era invierno y el pobre no estaba fuerte a causa de una enfermedad que había pasado, tuvimos que pagarle por nuestra cuenta tres meses, hasta que encontró trabajo.
Al tener noticia de que el 3 de Mayo embarcaban para la Argentina nuestras desedas  (pág.14) Hermanas, el regocijo fue inmenso, después de un año y medio que estábamos en el Nuevo Mundo. Durante los días de la travesía, se encendió una lámpara a San Rafael, para que tuvieran buen viaje, como así sucedió, gracias al glorioso Arcángel que nunca abandona a las Hijas de la Madre Sacramento.
Avisaron las Hermanas por cable desde Montevideo llegaba el vapor “León XIII muy temprano, se mandó a esperarlas y también fueron tres Señoras de la Comisión del Asilo Santa Celina.
El 25 de Mayo de 1912, vigila de Pascua de Pentecostés, entraban en Casa nuestras carísimas Hermanas, abrazándolas con alegría y efusión. Directamente, gozosas todas, entramos en la Capilla, para dar gracias a Dios, rezando el Te Deum por tenerlas ya entre nosotras, para trabajar, sufrir y gozar juntas en Argentina, donde tan necesaria es nuestra Obra, para la salvación de las almas.
Como tan retrasado estaba todo lo del Asilo de Santa Celina, hubieron, con gran satisfacción, de permanecer entre nosotras una semana, durante la cual llegaron los equipajes, escribieron a España largamente, recibieron varias visitas, etc. Las Rdas. Madres María Pura y María de la Expectación con H. Aurora, fueron dos veces para entrevistarse con la Sra. Cornelia y conocer la Casa, entre tanto se preparaban algunas cositas que esta Fundación regalaba a la nueva que se iba a fundar, con el fin de ayudar, ya que las Sras. contaban con pocos recursos.
Desde Diciembre, no volvió mas a vernos la Sra. Luisa Reboredo; relativamente tranquilas pasamos hasta Mayo en que fue la llegada de nuestras Hermanas para la segunda Fundación. Al enterarse por la Presidenta de aquella, que se hospedaban aquí, vino disgustadísima, diciendo lo habíamos hecho sin permiso de la Comisión y que lo mejor hubiera sido nos fuéramos allá nosotras sin hacer venir mas; la aplacamos como pudimos, no sin llevarnos solemne mal rato.
En este desasosiego de la Sra. Presidenta, y malestar que nos dejó, determinamos visitar al Sr. Arzobispo, para manifestarle todo y pedirle consejo, ya que enterado por el Vicario General Mons. Perrazo y por otras personas, se interesó en nuestro favor, recibiéndonos como verdadero Padre, aconsejándonos continuásemos tranquilas en nuestra labor, que él diría a esa Señora nos tratase mejor, estaba obligada a cumplir, añadiendo, y si en ese intervalo sucediese algo ventajoso para Vds….¿quién lo sabe?. Solo Dios. Supimos que el Sr. Arzobispo fue el mismo a su casa, y con la amonestación que le hizo, quedó como una malva: desde entonces se le notó un cambio, y nos trataba atentamente.
El 31 de Mayo a las cuatro de la tarde, fue el señalado para que las Hermanas se instalasen en el Asilo Santa Celina, calle Federico Lacroze 2912, Belgrano, barrio de la Capital Federal. A esa misma hora se encontraban allí las Sras. de la Comisión. Después de comer, fue la despedida, entrando todas en la Capilla, para repetir gracias al Señor por el beneficio de habernos reunido en tan lejanas tierras y pedir su bendición para emprender con acierto las tareas de una nueva Casa: entre consuelo y sentimiento, abrazamos a tan queridas Hermanas, que con entusiasmo y abnegación, iban a trabajar por la mayor gloria de Dios Nuestro Señor.
Las destinadas para la nueva Fundación, fueron: Rda. Me María de la Expectación, Hnas. Aurora, Justina, Petronila, Nicasia y Germana y la Hija de la Casa Lourdes. La H. Eutimia que también hizo con las anteriores el viaje de España, quedó para esta Casa. En coches tomaron el camino de Belgrano, acompañadas de la Rda. Madre Pura, para hacer la presentación de tan querida Comunidad, ya que conocía a todas la Señoras y con ellas había tratado lo referente a la Fundación. Permaneció allí la Madre cinco días, volviendo para el día de la inauguración que fue el 16 de Junio, acompañada de M.Georgia. El día 19, miércoles, se hizo una hermosa fiesta Religiosa, se celebró la primera Misa, quedando reservado el Santísimo, y teniendo Expuesto el Señor todo el día, su Reserva fue solemne, con asistencia de varios Padres Redentoristas. Fueron las Hermanas y Colegialas de esta Casa. La Casa “Asilo Santa Celina” quedó en marcha, con gran contento de Señoras y personas amigas, aunque bastante apuradas las primeras para sufragar los gastos, a lo que debieron ayudar las Hermanas.
Con motivo de querer cobra la Comisión de la segunda Casa alguna cuota a las internas y a las externas de una Escuelita que abrieron, hubo que advertirles no podíamos transigir, porque es contrario a nuestros Estatutos, a pesar de encargarse del cobro las Señoras. Desde el momento que pidieron nuestra cooperación para dirigir el Asilo, se les habló muy claro, que así nos lo dejó escrito Nuestra Venerable Madre Fundadora, y se practica en todo el Instituto.
La Sra. Cornelia, Presidenta de aquella Comisión escribió a la Rma. Madre Superiora General, quedase al frente de su Asilo la Rda. Me Pura, y que fuese la Casa principal. Contestó la Rma. Madre no tenía inconveniente siempre que aquí no viéremos nosotros lo tenía; por lo que dejaba en libertad de obra, según creyésemos mas prudente. Al momento encontramos ser contraproducente, después e haber tomado posesión de su cargo la Rda.  Me Expectación: el hacer el cambio, máxime  que con sus relevantes dotes de gobierno, etc. tendría contentas a las Señoras, y siendo muy celosa por la salvación de las almas, trabajaría por le aumento del Colegio y que funcionase con la mayor observancia y fervor.
En el mes de Julio visitamos a la Sra. Dámasa Z. de Saavedra para indicarle de escriturar el terreno, dijo no había necesidad por ahora, que lo teníamos bien seguro aunque ella faltase, porque sus hijas están muy conformes y contentas en que nos lo ceda; al empezar a edificar, entonces puede hacerse la escritura. Tiene gran devoción a nuestra Insigne Fundadora. Nos habló de un Señor amigo que podría ayudarnos y tenía deseos de que nos conociera, tan pronto como tuviera ocasión nos lo presentaría.
El 9 de Agosto vino la Sra. Dámasa con su hija Sra. Damasita Saavedra de Lamas, viuda y el Sr. Domingo Cabred, que era del que nos habló anteriormente. Como es encargado por el Gobierno de la Dirección de Asilos de Beneficencia, puede hacer mucho en favor de ellos. Se enteró de nuestra misión y el gran bien que reportan nuestros Colegios: tomó algunas notas y dijo quería hablar despacio con nosotras, que fuésemos a su Casa, porque tenía el tiempo muy justo. El 15 que pudo recibirnos, lo hizo con mucho agrado y confirmó lo que el día de la visita indicó, que tenía grandes planes respecto a que en la Argentina prosperásemos y deseaba nos encargásemos de un Asilo cuando estuviese terminado capaz para trescientas niñas abandonadas, que mas adelante trataríamos de las condiciones, porque necesitaba mas de treinta Hermanas y que fueran de nuestra Comunidad. Por el momento dictó al Sr. Secretario una Solicitud dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores pidiendo algún subsidio a favor de la Comunidad que quiere edificar un Asilo para jóvenes desamparadas, en una manzana de terreno que posee en Villa Urquiza. Nos entregó una limosna de cien pesos y al día siguiente la mandó escrita a máquina para que se firmara. El mismo dijo se encargaba de presentarla juntamente con los planos del edificio que se deseaba construir y que ha de ser todo puramente gratuito. Todo comunicamos a la Sra. de Saavedra.
El primer Viernes de Septiembre, nos comunicó la Sra. de Reboredo la noticia de que la Sra. de Pradére le aconsejaba hacer dos salones mas para Clase y dormitorio, ella pagaría la mitad: nos causó gran contento por poder aumentar el número de chicas.
El día 20 de Octubre fue la consagración solemne de la Casa al Sagrado Corazón, asistiendo las Hermanas de Belgrano.
El 13 de Noviembre, poniéndonos de acuerdo por teléfono, visitamos al Sr. Cabred para que nos enterara si tenía noticia de la solicitud que presentó al Ministro pidiendo algún subsidio en nuestro favor, asimismo si ya estaban aprobados los planos. Por encontrarse enfermo, algo se había retrasado; pero los había llevado a la Sra. de Saavedra para que ella diera su idea, que todo marchaba bien, aunque no podía ser tan de prisa, como desearíamos, y repitió que tiene grandes planes sobre nuestra Obra, que es preciso crezca en Argentina.
El 16 del mismo mes, con las Sritas. María Avalle y Magdalena Bereterbide, que se ofrecieron a acompañarnos en su auto, fuimos a casa de la Sra. de Saavedra, según nos indicó el Dr. Cabred. Por un rato hubo de ser la conversación general, sin  tratar ningún asunto; puesto que la Sra. quiere se guarde reserva. Luego entró su hija Damasita, y pudo enterar la mamá a la Rda. Madre Pura de lo que deseaba, que en los planos había hecho reformar alguna cosa, y esperaba pronto poder enviarlos al Municipio. Que tenía casi seguridad que el Sr. Cabred creía conseguir cantidad importante para comenzar pronto la edificación.
El día 4 de Enero 1913 vino la Sra. de Saavedra con su hija Sra. Damasita a visitarnos y muy en reserva nos comunicó que un Señor ancianito en su testamento, disponía un legado para que pudiéramos edificar en el terreno donado por dicha Señora; pero como era cosa de esperar el fallecimiento del legatario, se trabajaría para que en vida entregase alguna cantidad; efectivamente, dio palabra a los pocos meses al Dr. Cabred, y que cuando quisiesen se podía empezar; al efecto, iría un día al Banco a sacar setenta mil pesos.
Al visitarnos la Sra. de Avalle y su hija y ver la obra de la casa muy adelantada, quisieron, viendo la necesidad que teníamos de agua y el gran trabajo de las Hermanas para conducirlas, pagar ellas la conclusión y cañerías para la corrientes y que también a su costa se arreglase bien el comedor de las Hermanas. Al mes siguiente, en Abril, la Sra. de Pradére, agregó, por su cuenta a la obra, un comedor para las chicas, teniendo ya con esto todas las dependencias necesarias, muy bien. Mucho es lo que la Comunidad debe a estas bienhechoras.
El día 21 de Mayo, llegaron de España siete Hermanas para reforzar la Comunidad de las dos Fundaciones; cinco para aquella y dos para esta. Este refuerzo ha sido una gran ayuda para aliviar el trabajo y para facilitar la observancia, agradeciendo a Nuestra Sra. Rma. Madre que así se ocupe de sus hijas de Argentina.
El 15 de Junio después de corta enfermedad, murió el viejecito que nos hizo el legado Don Eustaquio Cárdenas, dejándonos el remanente de sus bienes a partes iguales con la Colonia Nacional de Alienadas de Lujan (Open Door) con el fin de que allí se edifique un pabellón; y en el terreno que poseemos en Villa Urquiza, un Asilo para Jóvenes Desamparadas.
Al mes siguiente, salió anunciado en los diarios, el testamento de este Sr. (D.Eustaquio Cárdenas) y el 19 de Julio, nos pasó un comunicado el Sr. Juez, especificando la cláusula con que a esta Comunidad favorecía. Se trató el asunto con el Abogado Testamentario, quien dispuso se pidieran poderes a la Rma. Madre Superiora General, para que hubiera persona en Buenos Aires que representar el Instituto. Durante un año se hicieron las diligencias oportunas, y cuando se tenía esperanza de recibir pronto el Legado, pusieron obstáculos unos sobrinos del difunto, con malas intenciones, porque a ellos no les nombró en el Testamento, con lo que dificultaron la realización y venta de posesiones.
En Marzo de 1914 tuvimos la noticia de que la familia de Martínez, deseaba hacer una donación, una manzana de terreno, a alguna de las Congregaciones Religiosas, para edificar Iglesia y Asilo en el pueblo de Martínez. Expusieron los Señores las condiciones, y como eran aceptables, al poco tiempo se firmó la Escritura.
Por el mes de Junio conocimos a la Sra. Melchora Beláustegui de Ocampo, que ofreció terreno y edificar por su cuenta una Casa-Colegio en Manuel Ocampo, provincia de Buenos Aires, sosteniéndolo ella misma, mas el gasto de seis Hermanas y doce Colegialas, además los honorarios del P. Capellán. Antes de comprometernos, quiso fuésemos el 1° de Agosto a conocer el pueblo en proyecto, donde su anhelo es cristianizarlo. Pasamos en su Estancia dos días, tiene una linda Capillita y de continuo el Santísimo Reservado. Hubo de suspender sus proyectos, porque al estallar la guerra europea, se vieron comprometidos los bienes de la familia, perdiendo catorce millones.
El 27 del mismo mes, recibimos una comunicación de la Sra. Presidenta de la Comisión, que nos llamó de España por medio de la Infanta Isabel de Borbón cuando estuvo en Buenos Aires con motivo del Centenario, para hacernos cargo del Asilo del Divino Corazón, de Flores, diciéndonos: “Que no pudiendo seguir lo establecido en nuestras Constituciones, de hacernos cargo de la principal parte de su obra, o sea la maternidad, habían resuelto no renovar el Contrato, ocupándose de ello, otras Religiosas”.
En vista de lo que antecede, y de común acuerdo por ambas partes, empezamos con tiempo a buscar casa. Mucho nos costó encontrar apropósito por las circunstancias especiales que para nuestra misión se necesitan; pero al fin, dimos con una en la calle Araoz 2689, relativamente barata, por cuatrocientos pesos mensuales, tan céntrica, con jardín y capaz para cincuenta persona, todas las dependencias para la observancia, agua corriente, luz eléctrica, buena ventilación y un saloncito lindo para Capilla.
El día 1° de Septiembre habiendo sabido que el Sr. Obispo de Córdoba contaba con un legado de cincuenta mil pesos para edificar un Colegio y grandioso terreno propio, nos decidimos a escribirle, si vería bien que fuésemos a hablar con él particularmente referente a lo mismo. Contestó S.S. Itma. el día 6 del mismo mes por medio del Rdo. P. Fidel Schélibon, Franciscano, que fue fuésemos, que nos recibiría con mucho gusto, ofreciéndonos desde luego doce Hetárias de terreno y los cincuenta mil pesos para el edificio.
Muy complacido nos vio el 14 de Septiembre, se trataron las condiciones dando cuenta de todo a la Rma. Madre Superiora General, pareciéndole aceptables, se aprobaron los planos, y al poco tiempo se dieron principio a las obras a fin de hacer en aquel campo de Córdoba una nueva Fundación.
En Octubre hicieron los Ejercicios Espirituales las Colegialas con el fin de que se aprovechasen las que habían de salir o quedarse en el Asilo de Flores, así como las que habían de trasladarse con nosotras.
Para la misma fecha en que vinimos a la Argentina, 25 de Noviembre, deseábamos trasladarnos; pero se empeñaron las Señoras de la Comisión que no saliéramos siquiera hasta el 11 de Diciembre aniversario de la inauguración del Asilo, rogándonos además no abandonásemos la Casa, hasta que llegasen procedentes de Montevideo, las Hermanas que habían de sustituirnos, que fue el 14 de Diciembre por la mañana que vinieron a recibir las llaves y hacerse cargo de las ocho chicas que quedaban, dos Señoras de la Comisión.
Antes de dejar el barrio de Flores, fuimos a despedirnos del Sr. Cura Párroco, que sintió mucho no continuásemos nuestra moralizadora misión, dentro del radio de su Parroquia.
Al acercarse el día del traslado, fuimos mandando con Hermanas las trece chicas que con nosotras habían de continuar: al efecto, la Srita. María Avalle, puso a nuestra disposición su automóvil.
El día 14 de Diciembre, después de bendecir la Casa y Capilla, el Sr. Cura Párroco del Espíritu Santo, celebró la primera Misa y quedó Reservado el Santísimo Sacramento. Los dueños de la Casa dejaron muebles, según inventario, haciéndonos gran favor, aun así hubo que hacer grandes gastos de camas, colchones y todo el ajuar de la Casa para doce Hermanas y veinticuatro colegialas. Tuvimos muchos y buenos regalos. Nuestra Rma. Madre Superiora General, un bonito copón de plata sobredorada y el sagrario con puerta de cristal. Nuestras Hermanas de Belgrano de sus ahorros, lana para doce colchones, comulgatorio, reclinatorios, sacras, misal, atril, roquete y varias otras cosas. Tenían unos hermosos candelabros, que deseaban se conservasen en la Casa Central, los trajeron, también dos ángeles y el Manifestador.
Se celebró la Misa de Noche Buena y funciones de costumbre, todo con la mayor solemnidad, y con la gran tranquilidad de vivir independientemente de toda Comisión, que tanto se había sufrido, no cesando de dar gracias a Dios.
Se hizo una sencilla inauguración el día 5 de Mayo de 1915, con escogida concurrencia, y se procuró ir dando a conocer la Obra, procurando labor que venía en abundancia. En Junio se abrió un Taller para niñas mayores, con el fin de que a la vez que se la entusiasma con la enseñanza de labores, corte, etc., instruirlas en Catecismo, y prepararlas para hacer la primera Comunión, e inculcarles los deberes de una joven cristiana.
Hemos tenido el regalo del escultor D. Antonio Ferro, consistente en un devotísimo y grande Crucifijo, que destinaba a la primera Fundación como testimonio de su afecto al Instituto.
El Rdo. P. Legismundo Masferrer S.I Superior de Regina Mártyrum, desde que leyó la Vida de Nuestra Vble. Madre Fundadora, e interesado por las Sras. de Sáenz y Fontecha para que protegiese nuestra Obra, en la actualidad tan necesario, que lo ha tomado con gran empeño, procurándonos limosnas, con las que nos vamos sosteniendo.
El 7 de Noviembre llegaron de España cinco Hermanas, dos para esta Casa y tres para la segunda Fundación que libres también de toda Comisión se han trasladado a una hermosa Casa quinta en Martínez, con el fin de estar cerca de la nueva Casa y dar a conocer la Obra en aquellos contornos. Con este refuerzo, ya la Casa puede marchar con le mayor orden y observancia.
El 22 de Enero de 1916, llegó la Rda. Madre Serafina de San Miguel, como Visitadora General en nombre de Nuestra Rma. Madre, acompañada de dos Hermanas. Permaneció hasta el 2 de Marzo que embarcó para España acompañada de las Siervas de María: desembarcó en Canarias. Durante su permanencia en Buenos Aires, se procuró conociera las personas amigas que nos favorecen, así como que viese los puntos donde nos ofrecen Fundación. Hubo ocasión de bautizar a una de las Colegiales, siendo Madrina la Rda. Madre Visitadora.
teníamos grandes apuros para pagar el alquiler, y continuando con tanto interés el Rdo. P. Masferrer en ayudarnos, consiguió algunas buenas suscripciones. Mensualmente se lograba saldar el gasto, ya que entre las bienhechoras que consiguió el buen Padre, estaba la será. Condesa de Sena que daba cien mensuales y alguna vez pagó el alquiler. Como eran tantos los apuros por el gravamen de éste, que propuso el Padre Masferrer la conveniencia de comprarla, que si el Instituto adelantaba la mitad, él se comprometía a proporcionar la otra parte. Se consultó el asunto, pareciendo a personas entendidas un buen negocio: así se lo comunicamos a Nuestra Rma. Madre Supra.Gral. que también lo aprobó, aunque eso de mandar dinero a América (cien mil pesetas) no le parecía bien. De todos modos, estábamos a la mira de edificios que pudieran convenir, pero unos por caros, otros por poco capaces o haber de hacer mucha obra, no resultaban apropósito: vimos nos convenía mejor que ninguno, el que en la actualidad habitábamos, por tener terreno para edificar Capilla o salones, pedir poco precio relativamente y estar ubicado en muy buen punto. Con todas estas explicaciones e instancias, conseguimos que Nuestra Rma. Madre Supra. Gral. Se decidiese a mandar cien mil pesetas por conducto del Sr. Gozalo Sáenz que facilitó el giro. Cuando ya podíamos disponer de ellas, para tratar de la compra, los dueños de la Casa empezaron a pedir doble, queriendo venderla en lotes. Efectivamente, en cinco lotes, lo sacaron a remate, y tuvimos que desistir, encontrándonos con la dificultad de que los nuevos dueños querían hacer arreglos y habíamos de salir de la Casa, máxime habiendo terminado el contrato. Como los dueños de la casa querían también deshacerse de los muebles que nos habían dejado para usar, como nos eran útiles, aprovechamos de comprarlos por poco dinero. El P. Masferrer, siempre interesadísimo, nos procuró una limosna de mil pesos, que dada las circunstancias porque pasábamos, agradecimos muchísimo. Marzo de 1918.
Así se fue pasando el año 1918 sin ningún acontecimiento que merezca especial mención; la Casa marchaba en buen orden y observancia aunque con la poca seguridad del tiempo que nos podría durar, ya que estábamos a la expectativa de tener que empezar otra vez con cambios, que siempre supone desorden y alteración en la vida de observancia regular. Mucho encomendamos esta situación al Señor y al glorioso Patriarca San José, para que nos depare lo que convenga.
El 11 de Enero de 1919, según orden de Nuestra Rma. Madre Supra. Gral. salieron para Chile las Rdas. Madres María Pura y Georgia de Jesús, como exploradoras, porque pedían una Comisión de Señoras por medio del Rdo. P. López Superior de los P.P. Jesuitas, una fundación en Santiago, dirigida pro las Hijas de la Vble. Madre Sacramento, enteradas del gran bien que reporta la benéfica institución, por haber leído con entusiasmo la Vida de Nuestra Madre Fundadora. Pasaron allá doce días muy atendidas por tan finas y virtuosas Señoras, dejando indicadas con intervención del P. López las principales condiciones, y aprobadas por dicha Comisión, siempre que la Rma. Madre General estuviera conforme. Generosamente pagaron el viaje de ida y vuelta de ambas Madres.
Se fue tramitando lo referente a dicha Fundación, pues deseaban su realización, y como con tanta insistencia pedían las Señoras vinieran doce Hermanas, pagándolas el viaje desde Madrid a Santiago, combinó Nuestra Rma. Madre las acompañase la Rda. Madre María de Sales, a fin de que hiciera la Santa Visita a las Casas de Argentina, y asistir a la inauguración de la primera Casa de Chile.
Urgiendo el salir de la Casa de Araoz, pues los nuevos dueños instaban para que lo hiciéramos cuanto antes, nos encontrábamos en una situación crítica, porque como ya habíamos visto al querer comprar, no se encontraba apropósito y los alquileres habían subido muchísimo, era preciso tomar una resolución. Oportunamente fue la llegada de la Rda. Madre Visitadora, que enterada del caso, quiso ver si por suerte hubiera alguna para alquilarla. Cuantas anunciaba la prensa, o nos decían íbamos a verlas. Por fin una de las mas capaces, aunque deteriorada, pequeño jardín y punto nada conveniente para nosotras, por ser centro de recreo, íbamos a firmar el contrato por seis cientos pesos mensuales, cuando avisan hay otra muy hermosa en la calle Cabildo, seguidamente fuimos a verla: lujosa y llamativa, impropia para Religiosas; pero como la premura hiciera no perder tiempo, y encantadas porque tenía jardín, se decidió a pesar de tener que pagar setecientos pesos mensuales, carga insoportable, cuando no se podía con cuatrocientos en la calle de Araoz. Pensando en los apuros que se había de pasar para el pago, enterada la Rda. Madre Visitadora de las amistades que teníamos, quiso visitar a algunas familias y explicarles nuestra situación, por si podían ayudarnos. Afortunadamente encontró propicia a la Sra. Antonia M. de Avalle, que como acababa de morir su hija María y era suscriptora por cincuenta pesos mensuales, dijo que en su memoria daría doscientos mientras pudiera. Luego acudimos a la Sra. Condesa de Sena para que influyera con su hijo Presidente del Jockey Club, y nos procurara alguna cantidad, cuando hicieran la distribución que acostumbran anualmente a obras benéficas. Se interesó mucho la buena Señora y consiguió asignaran seis mil pesos: fue una buena ayuda.
Como el contrato se hizo por dos años, no alcanzaba a cubrir con ambas sumas apenas uno, así que en perspectiva, teníamos mayores apuros que los pasados. Con esa inquietud debía volverse a España la Rda. Madre Sales, y poniéndose de acuerdo con la Rda. Madre Pura, pensaron acudir a San José y a San Francisco de Paula, como Protector uno y otro como tesorero de la Casa, pidiendo su especial auxilio. Al efecto, echaron suertes para dedicarse a obsequiar de modo extraordinario al que les correspondiese, poniéndoles condiciones para saber a cuál se había de agradecer su intercesión, si se alcanzaba una casa sin gravamen de alquiler. A Madre Sales le tocó San Francisco de Paula y a Madre Pura San José. La primera puso una cartita ante su imagen diciéndole que si le alcanzaba una casa entre Belgrano y Palermo capaz para quince Hermanas y cuarenta Colegialas en el término de dos meses, le haría lo trece viernes y mandaría una estatuita para que aquí se venerara. La segunda otra a los pies de San José diciéndoles: si proporcionaba sin gasto ninguno casa capaz para cuarenta a cincuenta colegialas y veinte Hermanas, pasada la Avenida Alvear, mas céntrica que la que teníamos y propia para Religiosas, antes de un año, haríamos en su honor un tríduo solemne y los siete domingos, procurando extender mas y mas su devoción.
Como la Cordillera estuvo cerrada por las copiosas nieves, no pudo salir para Chile la Rda. Madre María de Sales hasta el mes de Noviembre. Una vez expeditas, fue primeramente la Rda. Madre María Pura con seis Hermanas para preparar lo mas necesario, y a los ocho días con las otras seis, las Rdas. Madres Sales y Expectación: ésta para quedar de Superiora en la nueva Casa. Allí pasó un mes la Madre Visitadora, volviendo sumamente complacida, acompañada de Madre Pura, con la buena perspectiva de aquella Fundación en la que tanta gloria se puede dar a Dios.
Al ver que la propiedad iba subiendo extraordinariamente, se comprendió no podíamos comprar ni edificar Casa, y para que en Madrid pudieran disponer de las cien mil pesetas, que nos habían adelantado, se entregó un cheque a la Rda. Madre Sales para que allí las cobrasen en el Banco Español del Río de La Plata, donde estuvieron depositadas, ya que no convenía hiciera un sacrificio el Instituto. Por mas que propusieron emplearlas para la obra de la Casa de Martínez, no lo creímos oportuno.
El 16 de Diciembre del mismo año, regresó a España la Rda. Madre Visitadora, llevando en su compañía a la Rda. Me Georgia, sustituyéndola en el cargo de Superiora, interinamente, Madre Celestina de Jesús.
Poco se tardó en experimentar el valimiento (pag. 27) de los poderosos santos a quienes se había puesto por intercesores, y señaladamente del glorioso Patriarca San José, porque en los primeros días del mes de Marzo, año 1920 ya abrió camino para obtener una hermosísima Casa en la calle de Potosí 4032, pues al ir la Rda. Madre Pura a visitar al Sr. Obispo de Córdoba Mons. Zenón Bustos, al Convento de San Francisco de esta Capital hallando por casualidad en la sal de visitas al Rdo. Padre Fidel Schélibon, le comunicó la situación de nuestra Comunidad en la Casa que ocupaba, costeando setecientos pesos mensuales de alquiler, lo que siendo insostenible, terminado el contrato, había de cerrarse el Sagrario abierto por las Hijas de la Venerable Madre Sacramento, en Buenos Aires. Interesado dicho Padre en favorecernos, propuso en reserva, la Casa de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, por salir la Comunidad que la ocupaba, dándole la dirección para verla el mismo día, lo que se efectuó, contestando al Rdo. Padre Schélibon, quedaba aceptada con las condiciones que exigen nuestras Constituciones. Todo quedó a merced del Padre, seguras de que lo arreglaría él, según a nosotras conviniese, por lo mucho que aprecia el Instituto.
El 25 de Agosto llegó de España la Rda. Me Pasión de Jesús con siete Hermanas para distribuir entre las Casas, y ella quedar de Superiora en la de Buenos Aires.
El 14 de Septiembre avisó el Rdo. P. Fidel para tratar de la redacción del Contrato. Fueron las Rdas. Madres Pura y Pasión, volviendo para arreglarlo el 17 del mismo. El 25 de Octubre hubieron de acudir a la reunión que tenían las Señoras de la Asociación de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, para presentarlas el Rdo. Padre Schélibon.
El día 26 después de firmado en debida regla el Contrato, recibimos las llaves de la Casa, calle Potosí 4032, de manos de la Sra. Cecilia Bilbas de Molina, Vice Presidenta, y de la Srita. Albina Rivero, Tesorera, quedando en posesión de la misma, tres Hermanas. A la mañana siguiente vinieron las Madres con Hermanas y Chicas que ya quedaron para ir limpiando.
Esta Casa dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, la recibimos con la condición de que les atendamos la Escuela externa y los Talleres, todo gratuito, pudiendo nosotras tener nuestra Obra con toda libertad, sin que las Señoras tengan que intervenir para nada, solo en la parte externa, y los grados, dependientes además del Consejo Nacional de Educación. Ellas, las Señoras, darán una ayuda de cuatrocientos pesos mensuales, pago el teléfono y todo lo correspondiente al edificio, impuestos, etc., y los gastos que ocasione el externado y la Escuela por material, etc. Y también para el extipendio de la segunda Misa de los días de precepto, a fin de que puedan oírla las niñas externas. También está muy amueblada, todo de lo mejor, la Capilla y los vasos sagrados y ornamentos, de primera. Una en estos momentos, no sabe mas que decir al Señor de lo íntimo del corazón: gracias, Señor, por tantos beneficios.
El primer Viernes de Diciembre se celebró la Santa Misa, quedando el Señor Reservado. Del 28 al 31 del mismo, quedó hecha la instalación por completo de toda la Casa, y ya todo en perfecto orden y observancia, agradeciendo al Señor en el Te Deum de fin de año, la manera tan providencial y según se pedía, como nos trajo a esta Casa de la Guardia de Honor del Sdo. Corazón.
Bien se ve que este Divino Corazón tomó su cuidado cuanto a esta Casa pertenecía, pues a pesar de tener que seguir pagando el alquiler de la Casa de la calle Cabildo (por estar el Contrato hasta el mes de Septiembre) con un total de $ 6750,00 m/n y de haber de tener en la Escuela una Srita Maestra que figurara ante el Consejo Nacional de Educación como Directora y explicase las asignaturas propias de Argentina, hasta tanto que las Hermanas que la habían de regir fueran examinadas y adquiriesen la aprobación de sus Títulos en la Nación, se pudo aumentar el Colegio de cincuenta a sesenta. Desde el primero momento se acreditó la Casa con la labor, de tal forma que por mas que se trabajaba, siempre se andaba con apuros para poder cumplir, pagándola mas de lo que se pedía, a fin de que nos comprometiésemos a confeccionarla.
En el mes de Marzo de 1921, se abrieron los Talleres y Escuela externa, con una matrícula de 120 niñas, cursándose en ésta, hasta el cuarto grado, según los Programas Oficiales, costando no poco al principio, hacerlas entrar en la vida de orden, compostura y regularidad.
Ya en el mes de Junio, como obsequio al Sdo. Corazón de Jesús, fueron las alumnas externas ofreciéndole sus actos de piedad, observancia y mortificación, y casi sin esfuerzo, fue introduciéndose lo que tanto pedíamos al mismo Sdo. Corazón, llegando a ser el externado, un remedo de las Clases de internas. Se han preparados varias tandas de niñas de unas cuarenta para la primera Comunión: una de ellas de 18 años, adjuró el protestantismo, llegando a ser después de convertida, un modelo jóvenes y la admiración de su familia, toda protestante, donde se mantiene firme en sus creencias Religiosas de fiel hija de la Santa Iglesia.
En el año 1922, se examinaron las Hermanas, y a pesar de haber tenido muy poco tiempo disponible para prepararse, por tener que ocuparse al mismo tiempo de dar clase, lo hicieron brillantemente y muy a satisfacción de la Mesa examinadora.
Habiendo fallado en contra la causa testamentaria del Dr. Eustaquio Cárdenas, por no estar considerado el Instituto por el Gobierno de la Nación Argentina como persona jurídica, fue necesario solicitar del mismo, el carácter de tal, y no pudiendo hacerlo figurando el Instituto como entidad Religiosa, se constituyó una Asociación denominada: “Asociación Protectora de las Jóvenes” haciendo constar que las personas que la componen, son las mismas conocidas con el nombre de Señoras Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo y de la Caridad. Lo referente al Reglamento o Estatutos que hubo de dictarse, así como libros de Cuentas, inventario, etc., consta en el Libro de Actas que se abrió al efecto. La tramitación estuvo a cargo del Dr. Nicanor G. de Nevares, de quien se hace mención al principio de esta historia. Todo se hizo con anuencia de la Rma. Madre Superiora General. Se constituyó esta Asociación el día 30 de Noviembre de 1922. Fue acordada Personería Jurídica y aprobados los Estatutos por el Superior Gobierno de la Nación, el día 8 de Enero de 1923. firmado por S.E el Sr. Presidente de la misma “Alvear”.
Al llegar la Sra. Dámasa Saavedra de Lamas de su viaje a España, donde conversó con Nuestra Rma. Madre María Guadalupe de Jesús, se hizo cargo de la Presidencia de la Asociación de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, esto ha de ser muy beneficioso para nosotras, porque aprecia y quiere de veras el Instituto, siendo admiradora de la gran Obra de la Vble. Madre Sacramento.
El día 23 de Abril del mismo año 1923, volvió del Capítulo General con el cargo de Delegada, la Rda. Madre María de la Expectación, en sustitución de la Rda. Madre María Pura, que quedó en España. Un recuerdo de cariño y gratitud hacemos constar hacia tan buena y abnegada Madre, fundadora de estas Casas de América. Asimismo hacia Nuestra Rma. Madre Superiora General María Magdalena de Jesús, fallecida el día 12 de Octubre del año anterior, pues tenía muy en el Corazón estas fundaciones y a todas sus hijas de América.
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Desde el día seis de Diciembre de 1955 esta Casa de la calle Potosí 4032 es propiedad del Instituto, donación de la Asociación Guardia de Honor del Sdo. Corazón de Jesús, hecha por Escritura Pública. Clausura de la Casa