Casa Villa Progreso: Fundación

FUNDACIÓN DE LA CASA DE VILLA PROGRESO – EN BUENOS AIRES

Madre Diosdada Andía en su visita a las casas de América, en 1927, indicó a la M. Mª Expectación Lobaco, Delegada en Argentina, la conveniencia de que se tuviera su Sede en Casa independiente de toda Comisión de Señoras, aunque de momento, fuera alquilada.
El 21 de Enero de 1928, llegan de España viarias Hermanas con la M. Iluminada Iriarte, que venía para Superiora de la casa de Potosí Nº 4032, cuyos talleres externos dirigían y administraban las “Señoras de la Guardia de Honor del S. Corazón de Jesús”. El edificio era de su propiedad y la Asociación tenía personería jurídica y subvención del Gobierno.
El Instituto de Adoratrices también poseía personería jurídica bajo el título de “Asociación Protectora de las Jóvenes”.
La Inspección General de Justicia comunica, por entonces, que no pueden reconocerse dos personerías jurídicas en el mismo edificio. Y, como éste pertenece a la Asociación de Señoras, ordenan que, en el término de tres meses, la “Asociación  Protectora de las Jóvenes” debe abandonar la Casa.
Como el tiempo apremia, las Adoratrices organizan un verdadero acoso de oraciones, impetrando la ayuda de San José, de la Santa Madre y de Jesús Nazareno… Sus ruegos son escuchados: encuentran una casa que habían dejado las Carmelitas de la Caridad, en la Calle Heredia. El primer viernes de marzo se firma ya el contrato por dos años, y las Srtas Estela y Tomasa Saavedra se comprometen a pagar, durante los doce primeros meses, el alquiler de quinientos pesos mensuales.
La Casa es alegre, no muy grande; independiente y rodeada de jardines y palmeras. Toman posesión de ella el 5 de marzo de 1928, la Madre Expectación con seis Adoratrices, dos Hijas de Casa y siete Colegialas antiguas de Potosí y de Martínez.
Las Casas de Potosí y de Martínez, las proveen de muebles, ropas y demás. La Sra. Adela Lamarca, que por esos días cambia su domicilio, les envía todos los muebles sobrantes; un armario ropero para colegio; otro, para Hermanas; una cómoda con mármol para la Sacristía; biblioteca; mesa de comedor, etc.
La Sra. Mª Salomé Guerrico de Lamarca les proporciona seis caneleros grandes y seis pequeños, para la Capilla; y una imagen de la Virgen de Lourdes.
La Sra. Elena Grondona les lleva terciopelo azul, para las cortinas de la Capilla y una alfombra.
La Sra. Dámasa Saavedra, regala un precioso Sagrario; plantas y flores para el día de la inauguración y trescientos pesos para gastos.
Otras personas amigas donan una custodia, ángeles para el altar, un magnífico vía crucis, un crucifijo, dulces y limosnas.
La Casa de Córdoba manda el altar de su antigua Capilla. Y las Carmelitas del Corpus Christi, la harina y el vino para la primera Misa.
Es de suponer que las Fundadoras están, después de tantas muestras de generosidad y afecto, verdaderamente conmovidas.
El 25 de Marzo de 1928, bendice la Casa y la Capilla, el Padre José del Campo, Visitador de los Lateranenses, en representación del Nuncio Apostólico, Mons. Felipe Cortesi. El 26, el P. Segismundo Masferrer, SJ. Celebra la primera Misa y deja el Santísimo reservado.
Es nombrado Capellán el P. Juan Viacava, que tanto había ayudado en la fundación de la Casa de Martínez, cuando era Secretario de Mons. Terrero.
En sólo tres meses, las fundadoras de esta Casa, ven felizmente cumplida su misión.