Casa Martínez: Historia

Fundada el 31 de Mayo de 1912. Calle Federico Lacroze N° 2912
Trasladada el 21 de Mayo de 1915. Martínez. Casa Quinta
Trasladada el 1° de Marzo de 1918. Id. al edificio propio; Vélez Sarsfield 450

p8220029Esta segunda Fundación en Buenos Aires, fue indicada por Rdo. Padre Anselmo María Aguilar S.I. Al mes de haber llegado las Hermanas para la primera, en Flores, habló de una Señora que él conocía y deseaba una similar en un edificio que al efecto estaba construyendo la Junta de Señoras, “Damas del Taller de la Providencia”, y necesitaba la Presidenta exponer a la Rda. Madre sus proyectos, que como estaba enferma, tuviese la amabilidad de ir a su casa, lo cual se realizó el día 18 de Diciembre de 1910, acompañando a las Rda. Madre María Pura y H. Georgia, en su auto, las Srtas. María Avalle y Magdalena Bereterbide.
pb070051 Muy complacidas por ambas partes, la Sra. viendo que su ideal de amparar jóvenes extraviadas podía realizarse con la cooperación de las Hijas de la Venerable Madre Sacramento y las Madres de que llegara a extenderse el Instituto con iguales fines por la Argentina.
Con tarjeta de presentación de la Sra. Presidenta, fueron a tratar el asunto con Mons. Juan Perazo, Vicario General y Director de la Junta “Damas del Taller La Providencia” que las recibió con el mayor agrado. Descendiendo a pormenores, se anotaron para enviar a la Rma. Madre Superiora General, enterándole bien de nuestra misión, formación de las acogidas, etc. para cuando llegase el tiempo de formular el Contrato, a fin de mejor asegurar las bases de la fundación futura.
Con alternativas de no poder continuar trabajando en el edificio por falta de plata, cuando tenían donaciones, adelantaban la obra, y así pasó mas de un año, durante el cual ya por escrito o de palabra, tenía al corriente de todo la Sra. Presidenta a la Rda. Madre Pura, y ésta lo comunicaba a la Rma. Madre Superiora General.
Por fin, allanadas las mayores dificultades, e insistiendo las Señoras en que cuanto antes vinieran las Hermanas para abrir el Asilo, mandaron a la Superiora General un escrito firmado por las principales de la Comisión, comprometiéndose a pagar el viaje de seis y una vez dirigiendo el Asilo, encargarse ellas de todos los gastos para el sostenimiento de la Comunidad y asiladas, proveyendo de Capellán, etc., etc.
Llegaron a Buenos Aires el 25 de Mayor de 1912, la Rda. Madre María de la Expectación, Hermanas Aurora, Justina, Petronila, Nicasia, Germana (las dos últimas Coadjuntoras) y la Hija de Casa Lourdes. Las esperaban en la Dársena varias Señoras de la Comisión, muy finas y cariñosas. Por no estar amueblada la nueva Casa, hubieron de alojarse por unos días en la de Flores, con gran alegría de todas, viéndose reunidas tantas Adoratrices en América, habiendo pasado año y medio tan solitas. Y como todo lo de acá pasaron los días y hubo de separarse.
El día 31 de Mayo a las cuatro de la tarde, determinaron las Señoras se instalasen las Hermanas en el “Asilo Santa Celina” ubicado en la calle Federico Lacroze 2912, Belgrano, barrio de la Capital Federal, donde se encontraban para darles la posesión varias Señoras de la Comisión; la presentación de tan querida Comunidad, ya que a todas las Sras. conocía y con ella habían tratado todo lo referente a esta segunda Fundación en Buenos Aires.
El 15 de Junio a las 3 de la tarde, señalaron las Señoras para la solemne inauguración del Asilo. Hubo grandes preparativos, adornando el amplio salón del piso bajo con plantas y guirnaldas de Flores, los jardineros de la Municipalidad. Pusieron un estrado y alquilaron cuatrocientas sillas; dos espléndidas mesas de refresco, con todo en abundancia: fue única Fiesta Cívica; pero muy concurrida y en el mayor orden. Puntualmente a la hora fijada llegó el Sr. Arzobispo; su Secretario; Sr. Intendente Municipal; Padrinos y demás invitados. La Banda Municipal en el patio, animó la fiesta, tocando músicas del país. Una vez reunidas las principales personas que habían de asistir, el Sr. Arzobispo se dirigió a la Capillita para bendecirla y de allí, ligeramente al Asilo; subieron enseguida al estrado con los Sres. Padrinos, Mons. Perazo, Intendente Municipal, y algún otro; igual hicieron las diez y nueve Señoras que forman la Comisión, para firmar el Acta. Luego, colocados en semicírculo, que hacia muy buen efecto, les fotografiaron. La Srta Secretaria leyó una Memoria sobre los fines del Asilo, cómo fue este inspiración de la Sra. Presidenta, y en la seguridad que tan benéfica Obra, había de proporcionar grandes bienes a la sociedad, esperaba la prestarían su apoyo moral y materialmente. Así que terminó, dijo el Sr. Intendente un discurso muy al caso: ambos fueron muy aplaudidos. De allí pasó S.S. Iltma con los de la presidencia, a una sala para tomar chocolate, etc., y los demás, a otra: todo muy bien servido. Los asistentes recorrían el Asilo y los periodistas, tomaban notas para publicar en la prensa.
La Sra. Presidenta y demás de la Comisión, muy satisfechas del buen éxito de la fiesta y por haber sacado en la venta de medallas recordativas con grabado del Asilo, pozo ciego y donativo de los padrinos, 2700 pesos. También nosotras nos alegrábamos; pero no con ello quedaban satisfechos los anhelos de Adoratrices, por estar aun sin el Prisionero de nuestro Amor en el Sagrario. Para que esto no se retrasara inventamos otra fiesta; pero Religiosa para el miércoles 19 del mismo mes de Junio, que se celebrara la primera y que después de ella quedase S.D.M. de Manifiesto, hasta la solemne Reserva que se tuvo a las cuatro de la tarde, con asistencia de varios Padres Redentoristas. Vinieron las Hermanas y Colegialas cantoras de la Casa de Flores; hubo motetes en la Misa y Te Deum por la tarde. Después en obsequio a las Señoras, cantaron versos, leyendo un pensamiento de reconocido afecto y unión que las Religiosas Adoratrices con las Damas Argentinas, han de tener para trabajar por la salvación de las almas. Concluido todo, y por no haber camas suficientes, tuvieron que volverse a Flores la mayor parte de las cantoras. A los dos días las restantes con la Rda. Madre María Pura que se detuvo en esta Casa para ir juntamente con Madre Expectación a visitar al Rdo. P.Anselmo María Aguilar S.I. aprovechando la oferta de la Srta. María Avalle de acompañarlas en su automóvil.
La Casa “Asilo Santa Celina” quedó en marcha después de la fiesta de Capilla, con gran contento de las Señoras; aunque bastante apuradas para sufragar gastos, a los que hubieron de ayudar las Hermanas de cuenta del Instituto. Lo peor de todo, no tener mas que tres o cuatro Misas semanales, los días restantes, venía un Padre Carmelita a dar la Sagrada. Comunión.
Tan pronto como se recibieron algunas muchachas internas, se abrió una escuela para niñas externas pobres, dando solamente clase de una a cuatro de la tarde, de labores y Catecismo.
Con motivo de querer cobrar la Comisión alguna cuota, de unas y otras Colegiales, hubo que advertirles no podemos transigir, porque contravenir nuestros Estatutos, a pesar de encargarse del cobro las mismas Señoras: desde el momento que pidieron nuestra cooperación para dirigir el Asilo, se les habló muy claro, que así no los dejó escrito Nuestra Vble. Madre Fundadora y se practica en todo el Instituto; pero como en el país nada se hace gratuitamente, de continuo hay que estar en lucha para que prevalezcan nuestras Reglas y Constituciones.