Las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad obramos de acuerdo a una doble finalidad: la adoración continua a Jesús presente en la Eucaristía y la liberación y promoción de la Mujer en situación de explotación u otras sitaciones que la esclavizan.
Estos dos principios determinan los ejes de nuestra espiritualidad: el culto al Santísimo Sacramento y la caridad apostólica y misericordiosa. Así, las Adoratrices participamos en la misión de la Iglesia a través de una vida de contemplación y acción.
La Adoración continua a Jesús
El centro de nuestra espiritualidad lo constituye la Adoración a Jesús a través del Sacramento por el cual Él se hace presente en su Iglesia. La vivimos en actitud de albanza y acción de gracias, como expresión de amor al Padre y entrega a los hermanos.
La liberación y promoción de la mujer en situación de explotación.
En nuestro ministerio nos acercamos a la mujer afectada por diversas formas
de esclavitud, especialmente por la prostitución. La acompañamos a través de un proceso de promoción y liberación. Extendemos también esta misión liberadora a aquellas jóvenes que están en inminente riesgo de ser víctimas de otras situaciones que las esclavizan.
Esta es una obra de resurrección y de renovación de la mujer. Una misión pascual. Se trata de hacer posible para estas mujeres el paso de “la muerte a la vida”. Y esto lo hacemos con respeto por la libertad personal.