Jesús nos llamó
para estar con ÉL
Quien tiene la iniciativa de la llamada es Dios. El llama a quien quiere para las diversas misiones de la Iglesia. Jesús, también llamó para que le acompañaran en su misión a un grupo de discípulos (Mt 10,1ss; Mc 3,13; Lc 6,12).
Esa llamada requiere una respuesta personal, es una invitación a revivir sus sentimientos; a ser fieles testigos a través de una vida entregada asumiendo el estilo de Jesús casto, pobre y obediente.
Hoy, nosotras, Mujeres Consagradas Adoratrices, continuadoras de la Obra iniciada por Santa María Micaela, tenemos como Misión Adorar a Jesús en la Eucaristía y acompañar la liberación y promoción de la mujer marginada y explotada o víctima de otras situaciones que la esclavizan.